Continuando con la historia del catarismo que nos cuenta “La Canción de la Cruzada Albigense!, entramos ya en la segunda parte del libro, la más larga, y que se supone escrita por un autor anónimo.
Esta segunda parte inicia relatando los sucesos de la batalla de Muret, donde perdió la vida el Rey Pedro de Aragón, y es cuando el relato pierde su objetividad y se muestra acérrimo enemigo de Simó de Monfort y del hijo del rey de Francia. Su lenguaje se vuelve totalmente anti-cruzada, nombrando a la misma como “los franceses”, demostrando su afinidad con un movimiento anti-francés y un claro sentimiento de sentirse “invadidos”.
Habla de Monfort y del hijo del rey de Francia con adjetivos despectivos y peyorativos, y cuando habla del rey de Aragón lo califica como “lo bon rei”.
Los versos cuentan la batalla de Muret, la derrota de los locales, la victoria de los “franceses”, la desposesión de las posesiones condales de Tolosa de manos de Raimon por parte de Monfort y del hijo del rey de Francia y como el Conde de Tolosa, su hijo, el Conde de Foix y otros nobles de las tierras de Tolosa se presentan ante el Papa para pedir la restitución de sus tierras, títulos y posesiones.
Se recrea en una larga exposición de los parlamentos de los asistentes a la reunión, entre los que está el Obispo católico de Tolosa, Foulque, como acusador de los Tolosanos.
Los siguientes versos tratan de la deliberación de los prelados con el pontífice, donde el obispo de Tolosa intenta decantar la deliberación en favor de mantener la desposesión y que las tierras sean gobernadas por el de Monfort, mientras que el obispo de Narbona, Arnaud Amaury, defiende al Conde Raimon, definiéndole como buen cristiano.

Concilio de Latran (noviembre de 1215)
Finalmente, los prelados que apoyan al de Monfort son más numerosos y fuerzan al pontífice a aceptar la desposesión del condado en favor del nuevo “usurpador”. ( en abril de 1216 el rey de Francia confirma a Simó de Monfort con los títulos de Duqe de Narbona y Conde de Tolosa.)
El Conde Raimon abandona, desolado, Roma, pero su hijo permanece allí por algún tiempo. Finalmente el Papa le recibe en audiencia y para compensarle le promete una pequeña heredad en las nuevas tierras del de Monfort, pero Raimon hijo responde que antes de ser siervo de aquel que les ha despojado de sus tierras, prefiere la muerte y pide la bendición papal para emprender la recuperación de sus tierras. El Papa se limita a decirle “que Dios te guarde”.
Raimon hijo se reune con su padre y regresan a Marsella, donde se alojan durante unos días, hasta que les llegan noticias que un grupo de nobles les esperan en Avignon para rendirles homenaje. Padre e hijo parten hacía Avignon, donde se reunen con los nobles que allí les aguardan. Según nos cuenta el libro, unos 300 hombres les esperan en la ribera del rio, enfrente de los cuales se encuentra “Mestre Aranaud Audegier”, quien pone la ciudad de Avignon, sus fuerzas y sus habitantes a su servicio, que según le libro son “mil cavaers valents, complitz de vasalatge e cen mil omes armats, valents de bon coratge”, o sea 1000 caballeros valientes, vasallos y cien mil hombres armados, valientes y llenos de coraje. Al día siguiente, el Conde y su nuevo ejército parten de Avignon y llegan a “Selho” (actual Salon-de-Provence).
Los días siguientes son días de alianzas y juramentos por parte de distintos señores de toda la Occitània, con los Condes y nobles ”faidits” (desposeídos de sus tierras, títulos y posesiones). Simó de Monfort se queda prácticamente solo con su hermano, Guy de Monfort, y su hijo Amaury.
Mientras el Conde Raimón padres parte para el otro lado de los Pirineos a buscar alianzas, deja al frente del nuevo ejército a su joven hijo (en esos momentos tiene 19 años), encargándoles a sus principales lugartenientes que le cuiden y le obedezcan. Con la alianza de Avignon con los señores de Marsella y Tarascón, el primer objetivo del nuevo ejército es la toma de Bellcaire. Durante la descripción de la toma de Bellcaire, una vez más, hace distinción entre franceses y provenzales, dando muestras de un claro concepto nacionalista “e il proensals cobatre e os frances defendze” (y los provenzales combaten mientras los franceses defienden).
Por fin cae Bellcaire y Monfort, se apresta a reclutar fuerzas para recuperarla. Monfort, con su ejército pone cerco a la ciudad y la situación se invierte de nuevo. El libro narra a continuación con una gran profusión de detalles y conversaciones distintos pasajes, desde la gran batalla de Bellcaire, entre Monfort y el joven Raimon, de la cual éste sale vencedor. El asedio se prolonga, pero tienen más problemas de abastecimiento los asediantes que los asediados. Finalmente describe como los de Monfort lanzan un último y desesperado intento de recuperar Bellcaire, pero fracasan en su intento y, vencido, Simó de Monfort, regresa a Tolosa.
Una vez allí, necesita recaudar impuestos urgentemente para rehacere su ejército y ello provoca una revuelta de los tolosanos, que es duramente castigada por el nuevo señor de la ciudad. Entre las medidas que toma, hace destruir todos los muros y las fortificaciones de la ciudad, que habían utilizado los tolosanos en su revuelta.
A continuación describe como Simó de Monfort casa a su hijo (en noviembre de 1216) con la hija de Gaston de Bearn, Condesa de Bigorra, y como por medio de esta maniobra, su hijo se convierte en Conde de Bigorra. De esta forma, Simó se refugia en la Gascunya, aunque vuelve poco después a Tolosa con el objetivo de recaudar nuevos impuestos.
Simó de Monfort, con su ejército ya rehecho se enfrenta de nuevo a Roger-Bernard de Foix, asediándole en su castillo de Montgrenier en febrero de 1217. El de Foix resiste hasta que se quedan sin agua, debiendo finalmente abandonar la fortaleza (25 de marzo de 1217) y de esta forma, el de Monfort conquista el Ariège, y a continuación el Termenés, originando una gran matanza de gente inocente.
Mientras el Conde Raimón padre ha conseguido la alianza del Conde Roger de Cominges. Mientras se encuentra en los dominios de éste, se reúne con él Roger-Bernard de Foix, quien le anuncia que la ciudad de Tolosa espera impaciente su regreso.
De esta forma Raimon VI regresa a su ciudad el día 13 de setiembre de 1217 y todos los tolosanos lo reciben con gran alegría y, según describe el libro los “franceses” que quedaban en la ciudad fueron masacrados. Pero el Conde se encuentra con una ciudad indefensa, sin murallas ni fortificaciones, y totalmente empobrecida por los abusos del de Monfort. Pero los Tolosanos están exhultantes de júbilo, su señor auténtico ha regresado.
Y llegado, casi a la mitad de la segunda parte del libro. Dejaremos para el próximo artículo la continuación de este impresionante relato de primera mano, sobre los sucesos de la historia del catarismo.
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